Golden workers: la fuerza laboral de mañana.

La buena salud de los babyboomers

Un hombre para su moto frente a un edificio de oficinas en el que trabaja en coworking con antiguos colegas de la que fue su primera empresa, desabrocha su casco, para revelar una avanzada calvicie sobre una corona de pelo blanco. 

Una mujer con zapatos ortopédicos y tonificadores, ha venido caminando desde su casa para cumplir con su programada hora de ejercicio diaria y se abre paso hacia los ascensores a buen ritmo, mientras que sus compañeros de ascensor consultan, a través de sus gafas bifocales, sus smartphones con el tipo de letra "más grande" para facilitar su lectura. 

No, esto no es un anuncio de medicina "antiaging": esta es la fuerza laboral del mañana.

Y me encanta el optimismo de Sonia Arrinson que afirma que además seremos más ricos porque viviremos más tiempo y más saludables que nunca. Los babyboomers gozamos de una buena salud en general y además disfrutaremos de esta buena salud, por lo menos física (la mental es otro cantar) por más tiempo que nuestros antecesores y eso supone que cada individuo será productivo por un período de tiempo cada vez más largo. Nuestros ingresos reales se verán incrementados con una mayor longevidad.  Los economistas Kevin Murphy y Topel Robert de la Universidad de Chicago han calculado que, para los estadounidenses, los incrementos en la esperanza de vida suponen un  crecimiento de los ingresos promedio per cápita del 2 por ciento anual. También encontraron que desde 1970 a 2000, aumento de la esperanza de vida ha sumado cerca de $ 3,2 billones americanos por año a la riqueza nacional de EEUU. 

Las empresas tendrán que ser creativas en cómo gestionar un lugar de trabajo con el personal cuya edad media rondará los 50 años, tal como predice el análisis de la evolución de la pirámide de edad en España. Tendrán que variar el diseño y la ergonomía de los puestos de trabajo, la jornada laboral, la distribución de tareas, los planes de formación y desarrollo, la planificación de la carrera profesional, los sistemas de compensación, la concepción de los planes de pensiones, la visión de la "conciliación" y la "igualdad", etc, etc, etc...


Escasez de trabajo y escasez de trabajadores

Se han despertado algunas alarmas al constatar que la generación del "babyboom" (1945-1965) está en puertas de la jubilación y que eso puede suponer  una escasez de manos de obra inminente. Por otro lado y dada la recesión actual, también son muchas las voces que afirman que lo que será escaso en los próximos años es el trabajo.

Es cierto que las generaciones posteriores a la del "baby boom" no son tan numerosas y que en España rozamos el crecimiento cero, cuando no nos ponemos en crecimiento negativo. Y es cierto también que la fuerza laboral mayor de 55 años está aumentando al mismo tiempo que disminuye la de trabajadores menores de 25.

Y todas las encuestas realizadas apuntan a que los "golden workers" desean (o necesitan) permanecer en activo hasta más allá de los 70 alos y eso tiene que ver con el incremento de la esperanza de vida y los avances en la medicina, pero también con el temor a no poder cobrar la pensión por la que se ha cotizado tantísimo tiempo, a perder los beneficios sociales de los que se goza en la empresa y a perder capacidad adquisitiva y nivel de vida.


En EEUU se ha detectado que la jubilación de gran número de "babyboomers" producirá escasez de trabajadores cualificados en campos como la enfermería, la enseñanza o la informática. El Bureau of Labor Stadistics de EEUU cita las ocupaciones que se verán seriamente afectadas: Secretarias, conductores de camiones pesados y transportistas en general, maestros de primaria, profesores de secundaria y universitarios, limpiadores y conserjes, contables y auditores, enfermeros, agricultores...

A la escasez interna de trabajadores "jóvenes" hay que sumar el descenso de la inmigración (y no parece que vaya a producirse un cambio en las políticas de inmigración de nuestro país, fuertemente restrictivas), la fuga de talento que se está produciendo en estos momentos (2500 menores de 30 años salen de España cada mes) y de los que muchos no retornarán y la deslocalización de la industria, o sea la subcontratación de puestos de trabajo en el extranjero, mucho más barato y menos conflictivo para las empresas.

Preparando el presente: La revolución Madurescente

Ante este panorama, muchos de mis compañeros de generación deciden replantearse su carrera laboral e invertir en su empleabilidad dado que seremos responsables de la producción de bienes y servicios en un futuro muy cercano.

Se reinventan, se independizan, conectan y forman redes, aprenden y desaprenden cada día, invierten en salud y en bienestar, retoman contactos y amistades perdidos por el camino, en definitiva, se arman de valor para enfrentarse al momento más creativo y fecundo de sus carreras profesionales en su madurez personal.


Los responsables de recursos humanos y directores de empresa deben centrarse en este sentido en políticas y procedimientos para la retención de empleados, a través de propuestas como el trabajo flexible, el incremento de la oferta formativa y de las oportunidades de desarrollo profesional, mejores planes de beneficios.
Será fundamental invertir en la reinvención de los perfiles y puestos de trabajo reeducando a las plantillas maduras para aumentar sus habilidades en las nuevas competencias que tienen que ver con la gestión de la información y el conocimiento.
Los empleadores tendrán que considerar la creación de programas específicos para los trabajadores de más edad con el fin de retener a estos individuos experimentados y cualificados, es decir, la jubilación gradual, horarios de trabajo alternativos, el trabajo compartido, a tiempo parcial o el trabajo de consultoría.
Las empresas harán bien en concentrarse más intensamente en aumentar la productividad mediante el desarrollo y la inversión en las tecnologías adecuadas, y en sus propios empleados, a fin de mantenerse aún más productivos en el futuro.
Debe darse una colaboración más estrecha entre el sistema educativo y las empresas para ayudar a asegurar un mayor número de personas capacitadas  para las industrias del futuro y para desarrollar cualificaciones para ocupaciones mucho más tecnificadas y con mayores exigencias en cuanto a la inteligencia emocional y las competencias relacionales. 
Sólo el tiempo dirá el impacto que tendrá las progresiva jubilación de los "babyboomers" en nuestro país y en su economía. Será fundamental nuestra capacidad de cambio y de adaptación a la nueva realidad tecnológica, industrial y social.


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