miércoles, 13 de noviembre de 2013

INFOBESIDAD. De hablar, escribir, leer y otros actos...

¡HAGAMOS LEER Y ESCRIBIR A NUESTRAS AUDIENCIAS!












Hace días que no escribo. Las presentaciones, lecciones en e-learning, preparación de conferencias, cursos, talleres, revisar todo lo  que cambia o sale nuevo en internet... todo eso más la acumulación de horas y horas hablando... ha secado mi imaginación este mes. Agotada, me siento ante la pantalla y no sale del teclado ni una línea para este blog.

Estoy muy por encima de las 16000 palabras de media que dice un ser humano al día y creo que eso impide que pase de lo oral a lo escrito como si tuviera el cupo del lenguaje completo de tanto hablar...

Me exprimo las meninges para conseguir la atención de los diferentes auditorios a los que me he dirigido en estas últimas semanas porque cada vez se pone más difícil sorprender, entretener, interesar a alguien.

Dicen que la atención decae a partir de los 10 primeros minutos, lo cierto es que la infoxicación (o la infobesidad) que padecemos hace que nos cueste mantener la atención más de 10 minutos continuados y, ni imágenes espectaculares, afirmaciones rotundas, discursos provocadores, chistes y gracias varias, impiden que aquella chica de la tercera fila duerma un sueño reparador sin ningún tipo de pudor.

En las conferencias estimulo el uso de los smartphones. Prefiero que tuiteen sobre mi información a que dispersen su atención enviando WhatsApp's o consultando el correo. He comprobado que provocar el tuiteo consigue que resuman con precisión algunos conceptos complejos.

Leía hace poco en El País:



"Pasamos muchas horas pegados a una pantalla. Por trabajo, pero cada vez más por placer, porque es útil para comunicarnos, nuestra prioridad. Comprobar si hemos recibido un nuevo mensaje electrónico (cosa que solemos hacer varias veces al día, obsesión recientemente bautizada como infobesidad), mantener varias conversaciones en grupo por WhatsApp, consultar confesiones y noticias a través de Facebook, Twitter y otras redes sociales… Y lo hacemos en todo momento: mientras vemos la televisión, comemos o incluso en plena obra de teatro (algunos teatros optan, en ocasiones, por permitir el uso del móvil durante la función para que compartan lo que ven en redes sociales)."




Así que parece lógico pedir al auditorio que no deje de interactuar a través de la pantalla, ya que no lo hará de viva voz. Aquí es difícil que en una conferencia alguien intervenga para que la charla sea más dinámica y participativa. La mayor parte de intervenciones se convierten en pequeñas charlas paralelas en las que el que interviene se erige en conferenciante bis.

Sin embargo, si incorporamos a nuestra charla lo que ya surge de manera natural: interactuar con los amigos, contactos y seguidores a través de Twitter o de Facebook, tal vez consigamos mantener el interés y la atención del auditorio.



Solicitar que busquen datos actualizados sobre una información que acabas de facilitar y que después twitteen la respuesta bajo un #hashtag que permita después agrupar todos los tweets de la jornada, animarles a que voten una propuesta a través del mismo #hahstag, invitarles a que incorporen a la conversación a sus seguidores en Twitter que no han podido asistir, en fin..., convertir a los asistentes a una charla en los protagonistas para mantener su interés y para enriquecer el contenido de la misma.

La tecnología está de nuestra parte y puedes, por ejemplo agregar Twitter a tus presentaciones en PowerPoint descargándote una herramienta como www.sapweb20.com

O solicitar que los asistentes envíen a Twitter con nuestro #hahstag dudas y preguntas y proyectarlas a través de herramientas como:
TwitterFountain, Visible Tweets, o TweetChat.

Parece que a los asistentes a una conferencia, curso, taller..., les sucede lo contrario que me sucede a mí: Han pasado de hablar... a leer y escribir desde que usamos smartphones. Hay pues que cambiar de táctica.



Y lo mismo podemos aplicar a los canales de comunicación interna en una organización. Si nadie participa en un foro, ni envía nada al buzón de sugerencias, busquemos la participación a través de nuevos canales que se parezcan a Twitter, Facebook, Linkedin... en los que nuestros colaboradores participan cada día en mayor número.