Cómo aprendo: el recuerdo y el olvido. Silver Surfers, somos Aprendices.

COMO CONSTRUYO UNA CONFERENCIA, UNA PONENCIA, UNA SESIÓN PRESENCIAL

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Modifica tus sueños o amplía tus habilidades - Jim Rohn

Lo que se aprende en la madurez no son cosas sencillas, como adquirir habilidades e información. Se aprende a no incurrir en conductas autodestructivas, a no dilapidar energía por causa de ansiedad.
Se descubre cómo dominar las tensiones, y que el resentimiento y la autocompasión se encuentran entre las drogas más tóxicas. 
Se aprende que el mundo adora el talento, pero recompensa el carácter.
Se comprende que la mayoría de la gente no está ni a favor ni en contra nuestro, sino que está absorta en sí misma. 
Se aprende, en fin, que por grande que sea nuestro empeño en agradar a los demás siempre habrá personas que no nos quieran.
Esto es una dura lección al principio pero al final resulta tranquilizadora.
John Gardner





En el colegio, en la universidad, en el trabajo nos indicaron lo que necesitábamos saber, pero no la forma en la que acceder a ese conocimiento. No nos enseñaron a aprender, no nos enseñaron que el "saber" no consiste en retener y recordar contenidos solamente, sino que, al enfrentarnos a situaciones, problemas, disyuntivas en el futuro, seamos capaces de encontrar nuevos enfoques e información actualizada que nos permita resolver el conflicto, avanzar en la dirección correcta, escoger el mejor camino...

La inmensa mayoría de los planes de formación en cuyo diseño he participado, se preocuparon por la enumeración de los contenidos a retener y las habilidades a desarrollar, pero nunca por descubrir cuál es nuestra manera particular de aprender, en qué precisa proporción absolutamente personal accedemos al conocimiento estudiando, conversando, investigando, practicando...

Tampoco nos hemos ocupado desde Recursos Humanos de las variaciones en nuestro estilo de aprendizaje según la edad. Los adultos mayores desarrollamos estrategias de olvido sofisticadas para poder superar la infoxicación a la que se nos somete en estos tiempos de sobrecarga informativa. 

El olvido  está relacionado con la pérdida de interés o con dejar un determinado hábito y los trabajos repetitivos, rutinarios, faltos de capacidad de decisión y de posibilidades de innovación son grandes promotores de olvido.

A menudo, cuando realizo tareas que tengo automatizadas sufro de amnesia para lo automático: ¿qué he venido a buscar? ¿dónde he dejados mis gafas? ¿qué estaba diciendo? ¿qué estaba haciendo?

La gente olvida el 40% de lo que han aprendido en 20 minutos y el 77%  en una semana, según la consultora Festo Didactic training.



El bombardeo constante de información, por otro lado, nos empuja a la dispersión y la superficialidad. Saltamos de un asunto a otro constantemente, nos resulta casi imposible focalizar nuestra atención más de veinte minutos en el mismo tema o tarea. No conseguimos concentrarnos e iniciamos varias tareas a la vez. Eso que ahora llaman "multitasking" no es más que el equivalente a tener diez pestañas abiertas en nuestro navegador interior e ir saltando de una a otra sin profundizar en ninguna.

Está claro que, en los adultos, los procesos de aprendizaje exitosos están relacionados con la sensación de necesidad, con la percepción de que no podemos resolver, sin nueva información, un problema, un conflicto, una nueva tarea. Cuando esa percepción de "falta" se produce, encontramos rápidamente el camino al conocimiento necesario sin importarnos el vehículo, sea colega, libro o smartphone... 

En la madurez nos resulta más complicado desaprender, deshacernos de prejuicios, certezas y caminos mil veces trillados, cuando ese desaprendizaje es imprescindible para incorporar un nueva herramienta, proceso, concepto... desconocido.  

PROCESOS COGNITIVOS  (Roger Schank)


Procesos conscientes
1. Predicción: determinar lo que sucederá después 
2. Modelado: averiguar cómo funcionan las cosas
3. Experimentación: llegar a conclusiones después de probar cosas
4. Valores: decidir entre las cosas que te importan 
Procesos Analíticos
1. Diagnóstico: la determinación de lo que sucedió a partir de la evidencia
2. Planificación: determinar un curso de acción
3. Causalidad: entender por qué sucedió algo
4. Juicio: decidir entre opciones
Procesos Sociales
1. Influencia: encontrar la manera de que alguien haga algo que tú quieres que haga 
2. Trabajo en equipo: entenderse con los demás cuando se trabaja hacia una meta común 
3. Negociación:intermediar con otros para alcanzar un éxito común para ambos
4. Descripción: comunicar los propios pensamientos y lo que acaba de ocurrir a los demás 

Aprender a aprender conlleva una sutil combinación de nuestras prioridades personales con las oportunidades de aprendizaje, y quiero pararme a pensar sobre cómo he llevado a cabo un aprendizaje reciente para comprender las características particulares de mis procesos de aprendizaje. 



El proceso de "aprender a aprender", la metacognición, pasa por hacerse cuatro preguntas esenciales:

¿Cómo aprendí en el pasado?

¿Me gustaba leer, resolver problemas, memorizar, recitar, interpretar, debatir en grupo?
¿Resumí lo que oí y leí, hice preguntas, revisé lo que me contaban?
¿Accedí a la información a través de varias fuentes?
¿Preferí estudiar sola o en grupo?
¿Cómo preferí transmitir lo aprendido? ¿A través de una prueba escrita, una entrevista, un trabajo final?

¿Cómo voy a proceder en el presente?

¿Estoy realmente interesado en este tema?
¿Cuanto tiempo quiero invertir en aprender esto?
¿Estoy en el entorno adecuado para aprender?
¿Qué puedo controlar y qué está fuera de mi control?

¿Me centro en el proceso y la materia de aprendizaje?

¿Reconozco y selecciono las palabras-clave?
¿Qué sé de este tema ya? ¿Y de temas relacionados?
¿Qué información y recursos pueden ayudarme a comprender mejor el tema?
¿Resumo, me pregunto si es lógico, evalúo?
¿Volveré sobre el tema una y otra vez?
¿Lo debatiré con otros profesionales?

¿Reviso mi proceso de aprendizaje?

¿Qué podía haber hecho mejor?
¿He sido disciplinada y constante?
¿Celebro los éxitos?

Recientemente solicitaron mi intervención en unas Jornadas para hablar sobre un tema sobre el que tengo mi opinión formada, pero sobre el que no soy precisamente una especialista. Me gustan los retos porque son espoletas para desencadenar magníficos procesos de aprendizaje adulto, así que recogí el guante de la propuesta y me puse manos a la obra.



Mi primer impulso para "conocer" de un  tema es buscar en Google, acotar al máximo la búsqueda para que me ofrezca los últimos y mejores resultados, y "alertar" (RSS/FEED) esa sintaxis de búsqueda, para que a partir de ese preciso momento, Google me avise de cualquier novedad que aparezca en la red sobre el tema.

Pero buscar en Google suele dispersarme porque por el camino, en plena navegación sin destino, me tropiezo con un estupendo artículo sobre aprendizaje constructivista que contiene un enlace a YouTube que no puedo evitar clicar, que me lleva a volver a Google para entrar desde ahí en Slideshare y buscar presentaciones sobre ese tema... ¡Alto!, recuerdo por qué he entrado en Internet y ya en slideshare busco presentaciones sobre el tema sobre el que me han pedido la conferencia.

Slideshare, Scoop.it, YouTube, Google Académico, LinkedIn, Twitter...., toda la información que he ido recopilando la congrego en un documento de Google (Drive)... y comienzo a escribir copiando de aquí y de allá...





Mi particular estilo de aprendizaje pasa por reescribir a mano en una libreta los párrafos, ideas, mensajes, que voy encontrando en los diferentes documentos que he ido seleccionando en Internet.

Añado a cada uno de esos pensamientos el comentario de mi cosecha que lo  "hace mío", integra esa información en la que ya poseía sobre el tema e intento asociar una imagen a ese concepto, esa frase que cree la analogía, la metáfora de lo que en síntesis contiene ese pensamiento de modo que que quede fijado en mi memoria con mayor facilidad.




Esas imágenes serán el fondo de cada uno de los "slides" de la presentación que acompañará a mi exposición.

Con las imágenes ya seleccionadas, intento compartirlas con un colega, un amigo, un "conejillo de indias", buscando su opinión que siempre modifica la presentación. Casi siempre esa "víctima" aporta nuevo contenido, nuevos puntos de vista, nuevas aportaciones que yo no había ni imaginado..., lo que enriquece enormemente mi planteamiento inicial. Sumando experiencias me acerco más a los que serán mi posible auditorio.

En ocasiones, cuando dispongo del tiempo suficiente, grabo en mi smartphone lo que me sugieren los diferentes slides que configuran el borrador de la presentación y de nuevo esas reflexiones en voz alta, modifican el contenido de la ponencia, además de servirme de ensayo general de la exposición y de truco nemotécnico al relacionar palabra con imagen.




El hecho de pensar en voz alta hace que acudan a mi palabras que estaban escondidas en rincones de mi memoria, es la manera de conectar con mi conocimiento tácito del tema, la manera de hacer emerger lo ya vivido, lo ya experimentado... la manera de ir creando nuevas sinapsis entre el conocimiento antiguo y la nueva información.

Cuando llega el día de la exposición, sé que el grupo emitirá señales e información que harán que mi planteamiento inicial se modifique. Los sentiré bostezar, alegrarse, discrepar, reír o suspirar. Cruzaré con ellos miradas llenas de significado que harán que cambien mi tono de voz, mi actitud corporal y mis palabras, intentando conectar con el mayor número posible de ellos. Así que los participantes son también creadores, son también los autores de la la ponencia.


Así que el proceso de aprendizaje culmina con éxito cuando consigo incorporar el conocimiento tácito de los asistentes a la sesión a mi propio conocimiento, cuando confronto mis opiniones, mis creencias y mis afirmaciones con un auditorio experto.






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